La Metodología de la Plancha Masónica: Cómo pasar del pensamiento a la palabra escrita

Si llegaste hasta acá, seguramente te encuentres en ese momento crucial en el que vas a escribir tu primera plancha, o sencillamente deseas dar el próximo paso para plasmar mejor tus reflexiones y vivencias masónicas. Ante el lienzo en blanco, la primera interrogante es siempre la misma: ¿por dónde empiezo?

Antes de profundizar en la estructura de un trazado, lo principal es comprender su verdadero propósito. Una plancha masónica no consiste en entregar unas cuantas páginas copiando los manuales de instrucción o parafraseando textos antiguos. Tampoco es un examen escolar o una trabajo universitario.

La elaboración de una buena plancha requiere plasmar experiencias, canalizar emociones e hilar un proceso de pensamiento propio, apoyado en el estudio de nuestros rituales e investigaciones, para transmitir el mensaje que has logrado decodificar en el silencio de las columnas.

¿Qué formato se asemeja más a una Plancha Masónica?

Para estructurar estas ideas, el estilo de redacción que mejor se adapta a un trazado es el ensayo. Según la Universidad Americana de Europa (UNADE):

“Un ensayo es un tipo de texto escrito que expone y analiza de manera crítica una idea, un tema o una cuestión en particular. Se caracteriza por la presentación de un argumento claro y organizado”.

Dependiendo de la idea que vayas a plantear, tu escrito puede revestir un carácter literario o científico. La Fundación Educativa Héctor A. García señala en su definición de ensayo científico que este comparte con la ciencia uno de sus propósitos esenciales: «explorar más a fondo la realidad, aproximarse a la «verdad» de las cosas». Siendo la masonería una constante búsqueda de la verdad, nuestros trazados se edifican muchas veces sobre los cimientos de esta categoría científica y especulativa.

Ahora bien, es importante entender que tanto los ensayos literarios como los científicos exigen que el problema planteado cuente con el soporte necesario para fortalecer sus argumentos. Estos soportes son las referencias: citas textuales de los recursos, libros o fuentes que utilizaste para respaldar tu idea o que te guiaron en tu proceso de reflexión.

¿De qué partes está conformado este trazado?

Siguiendo la analogía del ensayo, la estructura de una plancha consta de cuatro partes fundamentales:

  1. El Título: La definición clara del tema o símbolo que se va a exponer.
  2. La Introducción: El espacio donde planteas el tema principal. Tu objetivo aquí es captar la atención del oyente en el taller formulando una tesis o hipótesis de trabajo.
  3. El Desarrollo: La parte central donde expones tu investigación, análisis y el esquema de pensamiento que vas deshilando a partir de la tesis. En la escuela filosófica, esta etapa constituye la antítesis.
  4. La Conclusión: El momento de cerrar el tema. Aquí debes concretar las ideas esenciales y asegurarte de que el oyente comprenda la propuesta final. Este cierre se traduce en la síntesis.

A continuación, anexamos algunos consejos para la construcción de tu trazado.

¿Cómo hacer una buena introducción?

Asegúrate de plantearte primero las preguntas correctas. Haz que el tema suene intrigante desde las primeras líneas; conviértelo en una puerta atractiva que invite a descubrir todo el contenido que has preparado.

¿Cómo realizar un buen desarrollo?

La mejor forma de que una abstracción cobre sentido es a través de los ejemplos. Las ideas se sostienen y se asimilan mejor cuando logramos relacionarlas con vivencias prácticas. Incluye tu experiencia personal y el motivo interior que te llevó a formular tus argumentos. Utiliza tu libertad para filosofar, pero recuerda un principio masónico vital: a veces, menos es más. Es una gran virtud condensar un contenido complejo en unas cuantas líneas precisas.

¿Cómo lograr un buen cierre del tema?

Existen símbolos tan profundos que parecería necesario extenderse hasta los confines del universo para agotarlos. Sin embargo, un buen cierre no clausura el conocimiento, sino que invita al lector o al oyente a plantearse sus propias dudas. La conclusión de tu argumento debe ser capaz de generar sana reflexión y debate en el taller, manteniéndose abierta a las observaciones de las luces de la logia.

Al unificar estas tres partes, ten siempre como norte tres virtudes del estilo: la concisión, la precisión y la coherencia.

La mejor forma de verificar si estás a gusto con el trabajo es leerlo en voz alta un par de veces para ti mismo, o solicitarle a un Querido Hermano de tu confianza que lo revise. Esta fraternidad intelectual resulta muy útil para identificar qué puntos pueden sostenerse mejor, dónde hacen falta evidencias o en qué párrafos se puede pulir la retórica antes de presentarlo formalmente en el taller.

Conclusión

Escribir una plancha siempre representa un hermoso reto porque nos invita a la introspección, a la investigación y a vivir profundamente el tema asignado. La práctica hace al maestro. Enfócate, trabaja con las herramientas de tu grado y, por sobre todo, escribe con el corazón.

Referencias digitales

UNADE. Ensayo: definición, estructura y tipos: https://unade.edu.mx/ensayo-definicion-estructura-y-tipos/

Fundación Educativa Héctor A. García. QUÉ ES Y CÓMO SE REALIZA UN ENSAYO https://www.ula.ve/ciencias-juridicas-politicas/images/NuevaWeb/MERCANTIL/ensayo_critico.pdf

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll to Top